Carta abierta a Dante Delgado, Coordinador Nacional de Movimiento Ciudadano
Estimado Dante Delgado, Coordinador Nacional de Movimiento Ciudadano
Ante la falta de espacios de diálogo y la imposibilidad de establecer una comunicación directa con la dirigencia, me veo en la necesidad de hacer llegar mi opinión y mis reflexiones mediante este medio, que hoy pareciera ser el único canal disponible para expresar mi inquietud y ser escuchado. Lo hago con respeto, convencido de que la crítica y el intercambio de ideas son indispensables para fortalecer la vida interna de cualquier organización política.
Los resultados obtenidos por Movimiento Ciudadano en Coahuila no pueden minimizarse ni justificarse. Más allá de los números, representan una llamada de atención sobre decisiones que han venido alejando al partido de su vocación ciudadana y de su capacidad para competir con eficacia en distintos territorios del país.
Durante los últimos años se ha privilegiado, en muchos casos, la construcción de una narrativa nacional por encima del fortalecimiento de las estructuras locales. Se ha apostado por liderazgos mediáticos mientras se descuida a quienes todos los días realizan trabajo territorial, organizan comunidades y sostienen al movimiento en los momentos más difíciles.
Los resultados evidencian errores de estrategia, falta de arraigo en diversos sectores sociales y una preocupante desconexión entre quienes toman decisiones y la realidad que vive nuestro cuadro en los estados y municipios. La política no se construye únicamente desde oficinas, encuestas o redes sociales; se construye escuchando, caminando y acompañando a la gente.
También resulta necesario reconocer que, en algunos espacios, la simulación ha comenzado a sustituir al trabajo real. Con frecuencia se privilegia la cercanía con los grupos de decisión por encima de los resultados, la capacidad y el compromiso. Ello ha permitido el surgimiento de liderazgos improvisados cuyo principal interés es la visibilidad inmediata, mientras se desplaza a mujeres y hombres que durante años han construido presencia y confianza ciudadana.
Coahuila demuestra que la marca por sí sola no gana elecciones. Ningún proyecto político puede crecer de manera sostenida si ignora a su militancia, si concentra las decisiones en pocos actores o si confunde promoción política con organización territorial.
Lo ocurrido debe asumirse con responsabilidad. No se trata de buscar culpables, sino de reconocer que el partido necesita una revisión profunda de sus métodos de selección, de sus estrategias electorales y de la forma en que se relaciona con sus liderazgos estatales y municipales.
Movimiento Ciudadano aún tiene futuro, pero ese futuro dependerá de su capacidad para corregir el rumbo, abrir espacios a la crítica interna y recuperar la confianza de quienes creen en un proyecto auténticamente ciudadano.
Esta reflexión no nace del ánimo de confrontar ni de dividir, sino de la convicción de que Movimiento Ciudadano merece seguir creciendo y consolidándose como una verdadera alternativa para México. Yo, que expreso estas ideas, lo hago desde el compromiso, la lealtad y la confianza de que todavía es posible corregir el rumbo y fortalecer el proyecto que miles de ciudadanos hemos ayudado a construir.
La peor decisión sería pensar que no pasó nada. La mejor, escuchar el mensaje que las urnas han enviado y actuar en consecuencia. Porque cuando la militancia deja de ser escuchada, tarde o temprano también dejan de escucharnos los ciudadanos.
ATENTAMENTE
Oscar Toral Ríos
