Pronunciamiento político de UBISORT
PRONUNCIAMIENTO POLÍTICO DE UBISORT. LA PAZ NO PUEDE SEGUIR COSTANDO LA VIDA Y LA LIBERTAD DE NUESTROS COMPAÑEROS.
En menos de un mes, dos compañeros de nuestra organización han sido víctimas de hechos de extrema gravedad. Uno fue atacado con armas de fuego y otro permanece desaparecido.
No son hechos aislados. Son acontecimientos que ponen en riesgo la vida de nuestras comunidades, amenazan el proceso de paz que durante años se ha venido construyendo y evidencian que la violencia sigue intentando imponerse sobre el diálogo.
Sería inadmisible que en Oaxaca resulte más peligroso buscar la paz que promover la confrontación. Ningún proceso de reconciliación puede sostenerse si quienes han decidido apostar por el diálogo son quienes terminan siendo víctimas de la violencia.
Durante muchos años, UBISORT asumió la responsabilidad de recorrer un camino distinto. Decidimos dejar atrás la confrontación como único horizonte y abrir paso al diálogo, al entendimiento y a la construcción de acuerdos.
No fue una decisión sencilla. Significó asumir costos políticos, vencer desconfianzas y demostrar con hechos que la paz también puede construirse desde los pueblos indígenas.
Elegimos sentarnos en las mesas de paz porque estamos convencidos de que ningún proyecto político, ningún interés particular y ninguna diferencia valen más que la vida de un solo hombre o una sola mujer de la región Triqui.
Después de décadas marcadas por la confrontación, comenzó a abrirse una oportunidad histórica para que nuestra región transitara por un camino diferente. Esa esperanza no puede ser destruida por quienes siguen creyendo que la violencia puede decidir el destino de nuestros pueblos.
Hoy observamos con profunda preocupación que precisamente quienes han decidido construir la paz son quienes están siendo agredidos. Eso no puede seguir ocurriendo. La paz no puede construirse mientras quienes participan en ella viven bajo amenazas, son atacados o desaparecen.
Desde UBISORT levantamos la voz con firmeza para decir que no vamos a permitir que las agresiones contra nuestros militantes y nuestras comunidades continúen normalizándose. Nuestros compañeros no son números. No son estadísticas. Son padres y madres de familia, hijos, campesinos, indígenas y ciudadanos que todos los días trabajan por el bienestar de sus comunidades. Cada uno de ellos tiene nombre, historia, familia y sueños.
Ninguna madre Triqui debería volver a esperar el regreso de un hijo sin saber si volverá con vida. Ninguna familia debería vivir con el miedo de que buscar la paz termine convirtiéndose en una sentencia de violencia.
Las autoridades conocen perfectamente el contexto que enfrenta la región Triqui. Conocen los antecedentes, los focos de tensión y conocen también quiénes han participado de buena fe en la construcción de la paz. Por ello, ya no hay espacio para la indiferencia.
El Gobierno del Estado, el Gobierno de México y la Fiscalía General del Estado tienen la obligación de actuar con firmeza para garantizar la seguridad de nuestras comunidades, esclarecer estos hechos y evitar que la violencia continúe escalando.
La región Triqui necesita decisiones. Necesita presencia institucional. Necesita investigaciones serias. Necesita resultados.
Exigimos que se convoque de manera inmediata a la reactivación de las mesas para la construcción de la paz en la región Triqui. Permitir que este proceso se detenga significaría aceptar que la violencia logró imponerse sobre el diálogo. Ese no puede ser el mensaje del Estado mexicano hacia los pueblos indígenas.
Todavía es tiempo de evitar que la situación se agrave. Pero ese tiempo se está agotando.
Queremos ser absolutamente claros. Si las instituciones continúan permitiendo que personas inocentes sigan siendo atacadas o desaparecidas mientras la violencia sigue cobrando víctimas, la responsabilidad por una nueva escalada del conflicto alcanzará también a quienes, teniendo la obligación legal y política de actuar para proteger la vida, decidieron permanecer inmóviles.
La omisión también genera violencia. La indiferencia también cuesta vidas.
Nuestro llamado no busca confrontar al Estado. Buscamos que el Estado ejerza plenamente su responsabilidad para impedir que la región Triqui vuelva a caer en un ciclo de violencia que tanto dolor ha causado a nuestros pueblos.
UBISORT seguirá defendiendo la paz. Seguiremos privilegiando el diálogo. Seguiremos participando en todos los espacios institucionales que tengan como propósito construir acuerdos y garantizar una convivencia digna para nuestras comunidades.
Pero también advertimos, con toda responsabilidad, que no permaneceremos en silencio mientras nuestros compañeros continúan siendo víctimas de la violencia.
Que quede constancia ante Oaxaca, ante México y ante la historia: UBISORT seguirá defendiendo la paz, pero jamás aceptará que la paz se construya sobre el silencio de las víctimas ni sobre la impunidad de quienes cometen las agresiones.
Nuestra lucha seguirá siendo por la justicia, por la dignidad y por el derecho de nuestros pueblos a vivir sin miedo. Hoy exigimos justicia. Exigimos resultados. Exigimos la inmediata reactivación de las mesas de paz.
Porque la paz no se decreta. La paz se protege. Y cuando el Estado no protege a quienes la construyen, permite que la violencia ocupe su lugar.
POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD. UNIÓN DE BIENESTAR SOCIAL DE LA REGIÓN TRIQUI (UBISORT).
Artículos Relacionados
La Tuna Universitaria de la UABJO realiza su tradicional Callejonada Guelaguetza 2026
Antonio Álvarez Martínez propone medidas para evitar abuso en precios a turistas y locales
Más infraestructura sin comprometer recursos económicos
